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El español compró hasta un carro para cuando está en Cuba, y para cuando el marido no está, ella tiene su chofer. Huracán sobre el azúcar constituyen una sarta de consignas repetidas hasta la saciedad, de elogios ditirámbicos a Fidel Castro y de consideraciones generales que reflejaban su ignorancia y sus abominaciones racistas contra Fulgencio Batista. Dice haber salvado de la calle a decenas de muchachas y muchachos y, por los testimonios de algunos de ellos, pareciera que hay algo de heroísmo en esa rutina de búsqueda de talentos que forma parte de su próspero negocio. Hay para todos los gustos. Los chulos beben ron en bares y parques de los alrededores, mientras sus mujeres están trabajando, a su aire. Teníamos una sola muda de ropa. Después de la 8 de la noche le pago a una señora para que me los cuide a los dos y me voy pal fuego (la calle). A mí me gustan las mujeres, yo me acostaba con hombres por dinero pero en realidad me gustan las mujeres.

Lo que distingue mi negocio es que aquí solo hay buenas mercancías, lo que tomas es bueno, lo que fumas es bueno, lo que comes es bueno y lo que te llevas a la cama es lo mejor de lo mejor. El actor francés, inolvidable intérprete del Cid en teatro, de innumerables papeles de aventurero, fue a Cuba con su esposa Anne después de haber trabajado en México en la que sería su última película, La fiebre sube al Pao, de Luis Buñuel. Cuando nació el niño, se casó con ella y desde entonces viene con más frecuencia. Se pudiera comparar con un club de membresía pero es simplemente un prostíbulo en un país donde es pecado ser indiscreto. Lo ideal es cuadrarles yumas (extranjeros) a mis chicas. Algunas son viviendas confortables y aire acondicionado, que suelen cobrar 5 dólares por una hora. Ni las bebidas y comidas que sirven en el bar, contrario a lo que opina el dueño, son nada especiales. Una de esas construcciones de los años 30 o 40, con techos de viga y losa, que a finales de los años 90 apenas valían lo mismo que un humilde apartamento en la peor zona de Alamar pero que.

Cuartos húmedos y calurosos que parecen más el escondrijo de un terrorista que un sitio para fornicar. Algunas, incluso, en su bolso guardan un afilado punzón o una navaja suiza acabada de amolar. En este último, su admirado caudillo reanudaba con las prácticas que había implementado con Sartre y varios más: en una «conversación» con los tres jóvenes ejecutados durante la primavera negra de 2003, Castro los obligaba a reconocer la «justicia» de sus condenas a muerte. Tampoco los clientes parecen ser muy diferentes a esos que frecuentan los antros más conocidos en el mundo de la prostitución habanera, sin embargo, por alguna razón gastan hasta diez veces más que lo que harían. Y es que con la crisis económica iniciada en los años 90, el llamado periodo especial, la prostitución (jineteras) se propagó como pólvora.

Al rato, las putas comienzan a merodear. Este señor quiso conocer a su mamá y venía a recogerla a la casa. Dos son las maneras de hacer trato con las jineteras por moneda nacional. Todos ellos claman con fuerza que los Castro sólo deben ser considerados como unos tiranos y el Che como un asesino despiadado. El único hombre entrevistado es el dueño de un prostíbulo. Sentado en un sofá, un extranjero pasa la noche acariciando a tres chicos que, aun sin comprender, le sonríen cualquier frase que suelta en inglés. Todas salieron de Cuba buscando una vida mejor y en la mayoría de los casos continuaron en el antiguo oficio.

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Si pagas un extra, te las puedes llevar a casa. También existen las jineteras independientes, como Julianna. La casa de Pável no tiene lujos en la decoración. Actualmente en La Habana existen decenas de casas de citas o prostíbulos que operan de manera ilegal. Muy próximo, otro cliente, un cubano residente en Miami, manosea los senos de una mulata que lo besa en el cuello. Todo el dinero que hago es para. El cineasta, guionista del.

Al caer la noche, las prostitutas se multiplican. En el bar de la terraza de la azotea, una especie de oasis gay, trabaja Hassán, un joven de 28 años que lleva unos seis junto a Pável: Comencé como todo el que llega a La Habana, pasando. Yo soy, como él dice, su producto, su mercancía, y por eso me cuida. Pável la compró en 2002 por apenas 3 mil dólares y ha invertido, hasta la fecha, unos 30 mil en levantarla de las ruinas y enmascararla tras la fachada de un bar-restaurante donde el cliente ingenuo difícilmente sospecha. Cuando la hija de Cristina cumplió 16 años y estaba estudiando en el preuniversitario, comenzó a cambiar radicalmente. Ah, y que no sea tacaño.

La llevó a vivir un tiempo a España, pero ella no se adaptó. Durante años, Fidel Castro vociferó que la revolución había acabado con el juego y la prostitución, lacras de la sociedad capitalista, aunque más tarde se vio obligado a reconocer públicamente su existencia: Nuestras prostitutas son las más sanas. Ahora hay cientos de alquileres por hora pero en aquel momento había muy poquitos. Allí mandaron a uno de sus principales portavoces, el director del diario. Negras, blancas o mulatas. O esperas a que ellas desvergonzadamente se te acerquen a hacer sus ofertas, o por ese lenguaje corporal y universal de las prostitutas, te percatas en lo que andan.

Los 16 artículos publicados meses después y reagrupados bajo el título. Aquí viene el que no puede estar exhibiéndose por ahí, el que quiere fiesta pero que nadie lo vea. Lo mismo se te cuelgan dos del brazo, para hacer un cuadro de amor lésbico. Después de la complicidad y de la desilusión, prefieren refugiarse en una actitud más cómoda para ellos, que no implica ningún riesgo de equivocarse, como hace 60 años: la indiferencia hacia los cubanos libres, los que luchan por la libertad. Llevo poco tiempo aquí. La ventaja de esto es, primero, que todos los días te vas con no menos de 50 dólares; después, que no tienes que andar caminando por ahí y también que la gente que viene a aquí son gente limpia, clientes. Siempre con un preservativo puesto. Cuando Román, un guantanamero alto y flaco, que lleva tres años residiendo clandestinamente en La Habana, siente deseos de sexo con antelación planifica sus juergas. Pável tiene 35 años y ha vivido en La Habana toda su vida, en sus calles, peleando por sobrevivir. El gobierno cubano niega la existencia de la prostitución (EFE).

Se baña y afeita. Hoy, miles y miles de jóvenes en todo el país acuden a esta práctica en busca de satisfacer sus necesidades económicas y/o sus urgencias migratorias. Según asegura una amiga, la joven le dijo que no seguiría estudiando porque por mucho que se graduara, no iba a resolver sus necesidades económicas, y que lo que ella necesitaba era un yuma para vivir bien. Pero esto es un negocio que deja dinero sin ensuciarte las manos. Esto no es un paraíso, nada de eso, es un infierno pero a quién le gusta decir que le va mal?, apunta Yosie que, al igual que muchos de los entrevistados, nos pide que no revelemos su verdadero nombre. Antes, en un café cercano a la casa de la música de Centro Habana, con calma se bebe cinco o seis cervezas negras Bucanero bien frías. Al principio solo era de hombres pero después traje mujeres, para todos los gustos.

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